SISTEMATIZACIÓN
Primero, identificamos la situación inicial que plantea las condiciones del cuento (personajes, ambientes, hecho inicial que desencadena la historia). Luego, debemos ver que esas condiciones se mantengan en todo el cuento. Es decir, debemos ver que el niño no termine contando una historia distinta a la que empezó.
Todo texto tiene su origen en una necesidad. Esta necesidad surge, a su vez, de una situación que la provoca. Por ejemplo, una persona, por alguna razón, necesita vender su casa. Esta situación provoca la necesidad de elaborar un letrero para ofrecerla, de tal modo que pueda convencer a la persona que lo lea. A esto se le llama “situación comunicativa”. La situación comunicativa genera la necesidad de escribir un tipo de texto específico (en el caso del ejemplo anterior, un aviso) sobre un tema específico (la venta de la casa).
Para que un texto se pueda entender, es necesario que sus ideas estén bien organizadas y giren en torno a un mismo tema. A esa organización de las ideas, la llamamos coherencia.
Un texto tiene una adecuada distribución cuando sus ideas están bien agrupadas por subtemas, es decir, cuando el texto comienza con una idea y termina de decir todo lo relacionado con ella, antes de pasar a la siguiente idea. En el caso de las narraciones, la distribución adecuada de la información se relaciona con el desarrollo lógico de la secuencia narrativa, es decir, con un orden progresivo de los sucesos de la historia.
La persona que escribe debe tener claridad sobre el tema que va a escribir. Para producir un texto eficiente, ese tema debe sostenerse a lo largo del texto. Un texto que no logra mantener el tema, por lo general, empieza desarrollando una idea y termina desarrollando otra completamente distinta, lo cual crea confusión en el lector.

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